

Hoy miércoles 25 de junio se cumplieron 30 años de la finalísima entre Argentina y Holanda Correspondiente a la Copa del Mundo de 1978. En medio del jolgorio una de las más terribles dictaduras militares azotaba al país.
En una época del mundo muy especial fundamentalmente para América Latina, donde se vivían momentos políticos muy difíciles con dictaduras en varios países del continente, la Argentina con el consentimiento del Presidente de la FIFA del momento Joao Havelange organizó su primer Mundial de fútbol.
En el terreno deportivo la selección Argentina era un equipo con destacados futbolistas y dirigido técnicamente por Cesar Luís Menotti que según dicen, trajo un estilo de juego que marcaría un antes y un después en la historia del fútbol argentino. Pero la gran ventaja que Argentina tenía sobre los demás era su calidad de local.
En la serie venció a Hungría y Francia por el mismo marcador 2-1 y perdió ante Italia 0-1. Luego venció en la ciudad de Rosario a Polonia 2-0 con goles del recordado Mario Kempes y 6-0 a Perú en un polémico partido, finalmente consiguió un trabajoso empate a cero ante Brasil en donde se lució su arquero Ubaldo Fillol. Allí conseguiría disputar la segunda final de su historia, el rival sería Holanda sin su figura Johan Cruyff.
En el partido del 21 de junio ante los peruanos la Argentina debía golear por lo menos por cuatro goles si aspiraba llegar a la final, finalmente termino goleando por 6-0. Fue y es uno de los más polémicos partidos de la historia de los Mundiales rodeado de mil versiones y rumores jamás comprobados: sobornos e incentivos directos a jugadores, un acuerdo entre los dos Gobiernos de facto (el de Videla y el de Francisco Morales Bermúdez), presiones de las más altas autoridades y en fin el lector sacará su propia conclusión.
Finalmente en un Monumental repleto con más de 75.000 almas, la Argentina derrota en alargue 3-1 a Holanda y se consagra por primera vez campeona del mundo. Varios testigos que presenciaron la final cuentan que fue un partido muy emotivo en donde los holandeses jugaron de igual a igual ante una Argentina muy nerviosa. Kempes puso el 1-0 en el primer tiempo para Argentina y Nanninga empató a ocho minutos del final. Luego cuando quedaban segundos para terminar el encuentro, Rensenbrink pegó un tiro en el palo que bien podía haberle quitado el sueño a los argentinos.
Pero llegó el alargue, y con él, los goles de Kempes y de Bertoni, frutos de un gran contraataque que posibilitó la consagración final.
Como señalamos anteriormente todo sucedió en un país con doble cara, en donde el gobierno de facto pretendió poner una máscara a los horrores provocados por la dictadura militar (dictadura que engendró 30.000 desaparecidos). A apenas un kilómetro del estadio Monumental, funcionaba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el centro clandestino de detención más grande y terrible de la última dictadura argentina tristemente conocido por las inhumanas torturas cometidas a sus reclusos .
Algunos sobrevivientes de la ESMA comentan que sentían los goles y el festejo del público a pesar de su terrible estado de reclusión. Quizás sea esta una de las contradicciones más grandes de la historia de los Mundiales de fútbol, en donde la gran fiesta que representa una final de un Mundial quiera tapar el dolor de familias desechas.
“Y algunos kilómetros más allá, los aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo del mar”, agrega Eduardo Galeano, en su relato El Mundial 78, del libro Fútbol a sol y sombra.
Todo esto hace que el Mundial de 1978 sea uno de los torneos más controvertidos de la historia.
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